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En Franquicia
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El negocio, como el café, en buena compañía
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Para quienes buscan algo diferente en el mundo de la franquicia, Jamaica Coffee Shop ha sabido rescatar la tradición de los viejos cafés de tertulia. Y mediante la aplicación de modernas técnicas de gestión, ha convertido estos deliciosos locales, en los que es posible disfrutar de la conversación y saborear algunas de sus numerosas variedades, en un magnífico negocio.
Con toda una mitología sobre sus orígenes detrás, el café es un producto cotidiano y familiar para todos. En España existen muchas maneras de pedirlo, aunque no sea precisamente eligiendo su calidad y procedencia, sino su concentración y presentación. Largo, con leche, americano, cortado, con hielo, mezclado con licor... La lista es interminable porque, al fin y al cabo, casi todos bebemos café. Aunque a diferencia de lo que ocurre en otros países occidentales, en los que existe una mayor cultura sobre este delicioso brebaje, fruto de décadas de correcta consumición, los españoles aún estamos aprendiendo sobre su degustación, aprendiendo su color, su aroma, sus diferentes orígenes, e incluso su retrosabor, porque al fin y al cabo degustar un buen café se puede comparar a catar un buen vino; ambos están llenos de matices y apreciaciones, siendo determinantes a la hora de realzar un almuerzo singular o hacer que perdure en la memoria un momento especial.
De ahí el auge que están cobrando en los últimos años los establecimientos especializados en su degustación, como los que lucen en su fachada el cartel Jamaica Coffee Shop. Tienen como objetivo “mimar” este producto, algo que rara vez se hace en los bares tradicionales, por lo que están consiguiendo captar a los verdaderos amantes del café. Por eso ofrecen una selección muy cuidadosa de arábicas, que tienen un 50% menos de cafeína que los robustas, son de mejor calidad, e incluso no faltan quienes les atribuyen propiedades beneficiosas para la salud.
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Invitan a reposar
La propuesta de una cadena como Jamaica Coffee Shop ha tenido una gran aceptación entre los consumidores. “Más allá de la calidad, los locales tienen un concepto de decoración muy cálido, que invita a entrar y a sentarse, olvidándose de las prisas de la vida moderna”, explica Álvaro Marañón, vicepresidente y consejero delegado de esta enseña que concluyó el año 1998 con 75 establecimientos abiertos (el 20% de ellos en propiedad), y que quiere empezar el 2000 con cerca de 120. Una formidable acogida por parte del público que se ha transmitido a los franquiciados, pues Jamaica Coffee Shop ha sabido implantar su saber hacer a través de la franquicia. “Se trata de un buen negocio, en el que se consiguen altas rentabilidades, ya que el margen que se obtiene en cada taza es elevado”.
Aunque los primeros establecimientos piloto de esta enseña se abrieron en el año 1993 cuando inicia su política de expansión. Como resultado del tiempo y del esfuerzo económico empleados en investigación y desarrollo a través de sus establecimientos piloto-toda una garantía de éxito para el franquiciado- Jamaica Gestión de Franquicias S.A. adquirió una sólida experienca y conocimiento en la gestión del negocio que le ha llevado a poseer uno de los know how más sólidos del sector español de la franquicia.
Porque siendo importante, no todo consiste en la calidad y el tipo de café que se consume en sus establecimientos, y que proviene de los mejores países productores del mundo. “Importamos a través de traders los mejores granos verdes, que mezclamos y tostamos en exclusiva para nuestros franquiciados, bajo la marca Jamaica Coffee Shop”, explica Álvaro Marañón, subrayando que “únicamente en nuestros establecimientos se puede encontrar en Jamaica Blue Mountain Peaberry, de sabor dulce y maduro, y delicioso aroma, que pasa por ser el mejor café del mundo. Esta variedad, de producción limitada, tiene reservada toda la cosecha para nuestros establecimientos”.
La calidad del producto y la exclusividad de su suministro, además de la formación previa y los servicios que posteriormente se prestan al franquiciado es lo que hace de Jamaica Coffee Shop una enseña de éxito. No en vano, le han permitido cerrar el ejercicio de 1998 con una facturación estimada de 4.000 millones de pesetas.
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Origen franquiciador
Es sabido que hay dos caminos para llegar a la franquicia: por convencimiento de que se trata del mejor sistema de crecimiento o por razones económicas. Pues bien, desde su misma gestación, los responsables de Jamaica Coffee Shop se plantearon la franquicia como la mejor vía de desarrollo. Pero ¿cuál es exactamente el perfil de franquiciado requerido? “Una persona emprendedora responsable, con una edad superior a los 30 años, con dotes de mando, y a la que le guste el trato con el público y cuente con disponibilidad económica”, explica el consejero delegado de la firma. “No es preciso que se tenga conocimientos de hostelería, pues proporcionamos al director del establecimiento la formación necesaria para que el franquiciado no necesite presencia física en el negocio. Es decir, que puede invertir y dejar el día a día en manos de su gerente”.
La inversión total que se precisa para poner en marcha una franquicia Jamaica Coffee Shop, sólo para núcleos de población por encima de los 70.000 habitantes, varía entre los 24 y 28 millones de pesetas, pues no requiere el mismo gasto un local de 90 m2 (mínimo) que uno de 130m2 (óptimo). Eso sí, siempre situados en calles con alto tráfico peatonal. El canon de entrada es variable (2,8 millones de pesetas) e incluye asistencia y asesoramiento en la siempre fundamental tarea de dar con el mejor local posible, así como la mencionada formación.
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En Franquicia - Abril de 1999
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