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BANCA EXTRANJERA 18 de diciembre de 1987. CINCO DIAS
COYUNTURA
La revolución del mercado financiero

ÁLVARO MARAÑÓN

 A partir de la publicación del real decreto de 23 de junio de 1978, regulador de la presencia de la banca extranjera en España, fue cuando las entidades bancarias foráneas entraron en nuestro país de forma plenamente operativa. Con anterioridad al mencionado decreto, la banca extranjera extrajera contaba únicamente con el censo activo de cuatro casos excepcionales, con presencia secular, que operaban en España gracias a concesiones individuales. En la primavera de 1979 comenzaba su andadura en nuestro país el primer grupo de diez bancos extranjeros que se establecía en este mercado.

 Ocho años después, la presencia en España de estas entidades extranjeras establecidas de acuerdo con el real decreto se eleva a 41 en total, y otras cinco (Citibank, BNP, Chase, Barclays BCC) han comprado bancos españoles en crisis. Además, otros bancos españoles tienen participación extranjera mayoritaria (Atlántico, Exportación), existen dos entidades de estatura especial y con participación del mundo árabe (Aresbank y Saudí Español) y, finalmente, una entidad (Natwest-March) en régimen de "joint venture" entre capital extranjero y nacional. Este es el mapa completo de los bancos extranjeros operantes en España.

 Los bancos extranjeros iniciaron su andadura en nuestro país con un conjunto de restricciones notables, particularmente las limitaciones en la apertura de oficinas y el tope por el que sus depósitos de clientela privada no podrían superar el 40 % de sus inversiones. Sin embargo, los bancos extranjeros supieron amoldarse a las limitaciones legalmente impuestas, buscaron fórmulas muy diversas para poder competir con la banca española, inventaron nuevos productos, importaron su avanzada tecnología bancaria y, en términos generales, triunfaron plenamente. Por algo los bancos extranjeros que se han instalado en España son los más importantes del mundo y conocen el negocio bancario a la perfección.

 Impulsores del mercado

 Resulta justo destacar el protagonismo de los bancos extranjeros como impulsores de nuevos productos en el mercado financiero español. Gracias a su iniciativa, el mercado financiero español puede disponer de toda una serie de productos, fórmulas y técnicas que nunca se habían aplicado en España. Así, por ejemplo, los créditos en pesetas a interés variable se han convertido en uno de los principales instrumentos de crédito para las grandes operaciones sindicadas por la banca y por las cajas en España.

 Hace algunos años, la banca extranjera lanzó en nuestro país la modalidad del descuento de efectos financieros en la Bolsa. Igualmente, entidades extranjeras lanzaron interesantes innovaciones financieras, como los denominados pagarés de empresa, una fórmula de inversión financiera que permite, por una parte, referir el coste financiero de los recursos captados y, por otra parte, mejorar los tipos de interés aplicados. Las propias limitaciones legales impuestas al funcionamiento de estos bancos, así como las ventajas operativas – poco personal, alta cualificación profesional, pocos coeficientes legales, etc., han servido de estímulo para desarrollar el funcionamiento y el éxito de estas novedades financieras.

 La banca extrajera ha revolucionado con su masiva aparición el mercado financiero español mediante la introducción de los mencionados créditos a interés variable, los descuentos financieros en Bolsa, los pagarés de empresa, los "swaps", las emisiones de "comercial paper", los "floating rate notes", etc. Estas innovaciones financieras han beneficiado sobretodo a las empresas españolas, tanto públicas como privadas, que cada día trabajan mejor y más cómodamente con la banca internacional.

 Los bancos extranjeros ofrecen a las empresas, además de productos financieros nuevos y sofisticados, más agilidad, menos burocracia, mayor y más directo acceso a la alta dirección, más dinero en menos tiempo, mejoras preferenciales, servicios internacionales, asesoramiento empresarial y financiero, etc. En resumen, toda la gama de servicios y ventajas de la banca al por mayor con el respaldo de grandes y poderosas organizaciones bancarias internacionales.

 Otros de los efectos más importantes de la implantación de la banca extranjera en España ha sido el espectacular crecimiento de la actividad del mercado interbancario. Como es sabido, las sucursales de los bancos extranjeros financian básicamente sus inversiones con los fondos tomados del mercado interbancario, ya que no disponen de pasivo necesario para actuar como prestatarios.

 La apertura comunitaria

 La entrada en la CE ha supuesto para muchos de estos bancos un punto crucial para desarrollar aún más su notable expansión y para poner a punto sus nuevas estrategias innovadoras. La gran mayoría de los bancos extranjeros presentes en España están sólidamente instalados en los principales países comunitarios , y a través de sus potentes redes internacionales podrán optimizar su gama de servicios a favor de las empresas españolas dentro del área del Mercado Común.

 La función que desarrollan los distintos bancos extranjeros en nuestro país es muy variada, dependiendo de su dimensión y tipo de negocio. La propia actividad de los respectivos bancos, su peso específico y su grado de penetración han procedido a estas alturas a una importante selección cualitativa: hay algunos bancos importantes con peso específico en el sector bancario y financiero español, bastantes de carácter mediano y, por último, un grupo de entidades de presencia meramente testimonial cuya penetración es prácticamente nula.

 En este momento están presentes en España la práctica totalidad de las grandes instituciones bancarias mundiales: unas mediante sucursales; otras mediante su participación en bancos españoles, y algunas pocas mediante oficinas de representación. Si bien este hecho no quiere decir que se haya producido una saturación, sí es cierto que, en mi opinión, no cabe esperar sino la instalación aislada de alguna que otra entidad extranjera en el curso de los próximos años.

 Plena eficacia

 El real decreto que regula el establecimiento de bancos extranjeros en España ha demostrado plenamente su eficacia, al permitir que la entrada de algo más de cuarenta nuevas instituciones en el panorama bancario español se haya resuelto sin perturbaciones importantes para nuestro sistema financiero. Quizá ha llegado el momento de revisarlo, para entrar en la segunda etapa de mayor flexibilidad y adecuación de la normativa vigente a la coyuntura actual de mercado.

 Si al principio se preveía que la presencia de la banca extranjera en España se efectuara sólo por medio de la apertura de sucursales o por la creación de filiales al cien por cien, la crisis bancaria española propició la compra de bancos en dificultad por bancos extranjeros (Valladolid, Descuento, Finanzas, López Quesada y Levante). De esta forma, en la actualidad se ha distorsionado la homogeneidad del grupo de bancos extranjeros. Una vez superada aquella dramática serie de caídas de bancos españoles pequeños y medianos, y cerrada en principio la nueva compra de bancos nacionales por bancos extranjeros, excepto alguna operación aislada de venta de segundas marcas, sería deseable que se produjera una liberación, por ejemplo, del número máximo de sucursales que una entidad foránea puede abrir en España, para permitir una mayor expansión a las instituciones ya presentes en nuestro país.

 El mercado financiero español, en que existían unos productos tradicionales y ampliamente utilizados, en los que se ha incluido o adaptado una serie de productos ya existentes en los mercados financieros más desarrollados, está echando en falta el desarrollo y la implantación de productos autóctonos que, teniendo en cuenta las características propias de este mercado, puedan adaptarse a la perfección a las necesidades financieras de las empresas españolas. Y es en el desarrollo de estos productos donde creo que puede actuar conjuntamente toda la banca nacional, tanto española como extranjera, ya que el resultado de la actuación va a ser conseguir un mercado financiero más eficiente, con un gran proceso de desintermediación y con una fluidez de trato en sus operaciones, que a la larga va a repercutir en la reducción de los costes financieros de las empresas españolas, en el apoyo a la inversión en España y en hacer más fáciles los procesos de adaptación de la economía española ante los retos que actualmente tiene planteados frente al paro, a la reindustrialización y a la plena integración económica en la Europa comunitaria.

 Muy afectados en los últimos tiempos por la subida del precio del dinero, ya que el mercado interbancario es su principal fuente de financiación, los bancos extranjeros destacan actualmente en sus ofertas para remunerar el pasivo a la vista y continúan lanzando nuevos productos en el mercado español, principalmente en el campo de la banca al por menor. Efectivamente, el negocio tradicional de las entidades extranjeras de la banca al por mayor está siendo completado con sofisticadas ofertas en el sector de la banca de particulares, especialmente en el segmento de profesionales, y también con nuevas ofertas en campos tan diversos como servicios de asesoría financiera y gestión de patrimonios.

 La banca extrajera se prepara para ganar posiciones. El 1 de enero de 1993 podrán trabajar en plena igualdad de condiciones que los bancos y cajas españoles. En las negociaciones para el acceso en la CE se llegó el 22 de marzo de 1982 a un acuerdo entre España y la CE en materia de establecimientos bancarios, que implica la aceptación por parte de España de la normativa comunitaria desde la adhesión, con los principios de libertad de establecimiento y prestación de servicios en el sector bancario (artículos 52 y 59 del Tratado de Roma y directiva 77/780), quedando en el séptimo año tras la adhesión en libertad de crear oficinas, con la única sujeción de la normativa que exista para los bancos españoles.


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